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De la batalla naval a la guerra política por los tesoros de Odissey

Andrés González de Alba

3 de Febrero de 2012

Tras el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos a favor de España como único dueño de los tesoros de la “Mercedes” frente a la empresa Odyssey, se desata una nueva batalla por poseer el tesoro entre las ciudades españolas.


Corría el otoño de 1804, cuando una flota comandada por José de Bustamante y Guerra se encontraba cerca de las costas portuguesas del Algarve, en el cabo de Santa María. La flota estaba compuesta por la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y los navíos Medea, Fama y Santa Clara. Al mando de la “Mercedes”, el comandante José Manuel de Goicoa y Labart, quien había realizado una larga travesía desde el puerto del Callao en Perú con escala en Montevideo.

Entre otras cargas, la fragata llevaba a bordo oro y plata, procedente de la recaudación de impuestos de la Real Hacienda en el Virreinato de Perú. En total, 17 toneladas de monedas, unas 500.000 monedas de oro y plata. Todo un tesoro.

Los ingleses estaban esperando frente a Portugal

Según se acercaba la flota hacia las costas de Portugal, aparecieron al frente una flota de navíos británicos con ánimo de interceptar a los españoles. Cuando estuvieron al frente, el escocés Graham Moore, vicealmirante que comandaba la flota británica, mandó un bote de parlamento a la Medea. Debió de parecerle que el bote tardaba más de la cuenta, cuando en las primeras horas de la mañana, lanzó un cañonazo de aviso a su bote que fue seguida por andanadas desde todos los navíos quienes abrieron fuego indiscriminadamente.

Llegado al mediodía, la tropelía había llegado a su fin con el resultado de 269 marineros muertos y otros 80 fueron apresados, algunos heridos pero al final, llevados prisioneros a Inglaterra. Y todo esto ocurrió en época de paz, aunque a partir de este oscuro capítulo de la historia del Reino Unido, las hostilidades entre ambas potencias fueron a más hasta declararse la guerra mutua.

En aquel ataque inglés no solamente murieron marineros. También viajaba la familia del Mayor General Diego de Alvear, segundo de la flota, quienes volvían a España con sus enseres después de su destino americano, en el que Alvear había participado en la determinación de las fronteras de Paraguay. De la familia compuesta por su esposa y seis hijos, Alvear, en lo que posteriormente se ha llamado la tragedia de Alvear, tuvo que ver como todos morían excepto su primogénito, cadete del regimiento de Dragones de Buenos Aires, a quien pudo salvar.

La prensa inglesa tachó de indigna a su propia Armada

Hasta los mismos periódicos ingleses de la época tacharon el ataque de indigno y tal y como se puede leer en Wikipedia que cita como fuente una edición de 2008 del diario “El Pais”:

Un gran delito acaba de cometerse [...] La ley de las naciones ha padecido la violación más atroz: una potencia amiga ha sido atacada por nuestra fuerza pública en medio de una profunda paz [...] sus leales súbditos han perecido en su defensa, infestando nuestras costas sus saqueados tesoros, y, como el de un pirata, nuestro pabellón tremola sobre el débil, el infeliz y el oprimido.

Precisamente, Alvear fue el principal cronista de aquel luctuoso capítulo de la historia de España, gracias a cuyos papeles se ha podido lanzar una investigación sin precedentes en la actualidad, para demostrar frente a un tribunal norteamericano que España es el único y legítimo dueño del tesoro que con la “Mercedes” se fue a pique.

Odyssey Marine Exploration, empresa norteamericana conocida por sus actividades submarinas en busca de barcos hundidos, dio con el pecio y extrajo el tesoro. España, declarando desde el principio que el tesoro forma parte del patrimonio nacional, ha estado litigando desde 2007 y por fin, este pasado mes de enero el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha rechazado el recurso de Odyssey, obligando a la compañía a devolver a España lo extraído de la fragata.

Comienza la batalla política por el tesoro

Tras el fallo judicial y sin que el tesoro haya pisado territorio nacional, en España ya ha empezado el juego político por ver quien se lleva el tesoro. Por un lado, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez ha solicitado que con motivo de que su ciudad ostenta la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura una parte del tesoro. Según ha publicado Europa Press, la alcaldesa ha indicado que “Cádiz es la ciudad que históricamente tiene más merecimiento”. Para apoyar su solicitud ha dicho que tras 2012 pretende inaugurar un museo arqueológico subacuático.

Y claro, tras estos comentarios de la alcaldesa de Cádiz, la de Cartagena, Pilar Barreiro, ya ha salido a la palestra solicitando no una parte, sino todo el tesoro para que sea expuesto en el Museo Arqueológico Subacuático (ARQUA) de la ciudad murciana. Según ha dicho Barreiro a los medios: “hay muchas ciudades en España que quieren tener una parte del resto, que se puede repartir, pero la sede del tesoro tiene que ser Cartagena”.

Tras estas solicitudes, hoy mismo, el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, ha convocado a los medios para anunciar que tiene el beneplácito del Ministerio de Cultura y hasta casi la palabra del ministro, de que el tesoro formará parte de una exhibición itinerante por las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva. Acompañado por el director general de Museos y Promoción del Arte, Miguel Castellanos, ha mostrado todo un despliegue de presentaciones con los diseños de la exhibición que contará, según Plata, con varias áreas temáticas que incluyen el tesoro, una visita virtual por la fragata, la batalla y la historia legal hasta quedarnos con el tesoro de la “Mercedes”.

Todo comenzó hace dos siglos con una batalla naval, ha seguido con una batalla legal y una vencida Odyssey, ahora es el momento de plantear una nueva, eso sí, en territorio nacional, muy nuestra, que se nos da muy bien.