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¿Existe una conciencia global que conecta las mentes de los seres humanos?

Manuel Blázquez - Ciencia Fringe

9 de Abril de 2012

Científicos del Proyecto Conciencia Global tratan de descubrir las conexiones entre las mentes de los seres humanos a la hora de prever catástrofes y los resultados son escalofriantes. Segundos antes de producirse una catástrofe de escala mundial, la gente se alerta misteriosamente.


¿Es posible que las mentes humanas estén de alguna forma conectadas entre sí? ¿Es posible, incluso, que tengamos la percepción o la capacidad de detectar un evento o una catástrofe antes de que suceda? Estas son preguntas que suenan a esotéricas, pero que están siendo objeto de estudio de forma científica.

En horas previas a la llegada del tsunami de Tailandia en 2004, muchos testigos vieron cómo los animales huían al interior. En otras ocasiones, multitud de testigos han observado cómo sus perros, sus gatos u otros animales domésticos se han mostrado nerviosos e hiperactivos en los minutos anteriores a producirse un seísmo.

El Proyecto de Conciencia Global

En la Universidad de Princeton, se preguntaron hace más de veinte años, la posibilidad de una interacción entre la conciencia humana y el medio físico, y en 1998 iniciaron un proyecto para estudiar esta relación.

Actualmente se denomina Proyecto de Conciencia Global o GCP, por sus siglas en inglés y ha podido monitorizar que una cierta reacción aparece en la gente después de que haya ocurrido un evento de magnitudes globales. Al parecer, es como si una corriente invisible, en tales circunstancias, se desatara entre los seres humanos. La suma encadenada de todas las reacciones, según los estudios del equipo de Princeton, genera una determinada conciencia humana interconectada a escala global.

La técnica y la matemática empleada

Para interpretar las reacciones, es necesario obtener muchos datos. Por eso, el consorcio GCP cuenta con la adhesión de organizaciones en los cinco continentes que mantienen una red de instrumentos detectores de los campos eléctricos que cada ser humano genera. Hay cerca de 70 nodos, o EGGs, formando una red mundial de generadores de señales binarias. Esto significa que cada nodo emite un flujo de ceros y unos de forma sincronizada. Y teóricamente si estos flujos no sufren alteraciones, los sensores de los equipos también recibirán datos sincronizados.

En realidad, el mundo está plagado de señales eléctricas que pueden alterar estas transmisiones, pero incluso ese tipo de interferencias son medibles. Al tipo de señal que se adhiere o se genera de forma constante, los ingenieros la denominan señal de ruido en modo común. Y técnicamente se puede suprimir desvelando tras esa señal aleatoria, una señal con forma definida. Basta entonces con comparar las señales filtradas procedentes de los nodos sincronizados para obtener una señal diferencial.

En este punto, entra en juego el análisis estadístico, lo que se denomina el Registro de Hipótesis Formales como conjunto de herramientas de cálculo matemático. Al comparar los datos de todos los sensores, siempre teniendo en cuenta el usual margen de error propio de los estudios estadísticos, se han detectado desviaciones significativas de tipo no aleatorio en los números esperados. Y lo más extraordinario del caso, es que cada uno de estos picos anormales coinciden en el tiempo con sucesos o catástrofes de orden mundial.

La interpretación desde la Psicología

Uno de los primeros sucesos que se midieron fueron los atentados de Omagh, en Irlanda en 1998, que despertó una fuerte emoción por afectar gravemente a un grupo de jóvenes estudiantes. Ahí se comprobó una desviación significativa en los datos. Desde entonces, el sistema ha funcionado, de forma continua, mientras ocurrían sucesos como la avalancha e inundación del Volcán Casitas en Nicaragua en 1998, el atentado del World Trade Center en Nueva York en 2001, los seísmos de Turquía en 1999, Chile y Haití en 2010 y Japón en 2011, los bombardeos americanos sobre Afganistán y así hasta 360 sucesos mundiales.

Una característica interesante observada es que la desviación es mayor cuanto más importante sea el evento examinado. Y aún mayores si despiertan en el mundo un nivel alto de implicación emocional, del tipo de sentimientos profundos de compasión. Pero, por otra parte, las desviaciones son de menor magnitud si el evento conlleva sensaciones fuertes de miedo. Los psicólogos explican esta característica indicando que la compasión es un sentimiento interpersonal, una sensación empática compartida de interconexión con otros congéneres, mientras que el miedo nos hace saltar las alarmas personales de supervivencia personal y por tanto, es una sensación que nos separa.

Sucesos y reacciones en el mundo

Es impresionante observar en los resultados del experimento cómo la reacción de la conciencia global comienza a ascender, incluso antes de que el suceso ocurra. Entre algunos eventos no catastróficos ocurridos en los últimos años, se ha observado un crecimiento y posterior mantenimiento en la señal en momentos como la muerte de Michael Jackson, la ceremonia de aperturas de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 o cualquier celebración del Año Nuevo.

Por otra parte, en sucesos como los atentados de Madrid en 2004 o el terremoto de Japón del 2011, totalmente inesperados, las gráficas ofrecen una depresión en la señal que corresponde a un crecimiento en la sensación de miedo hasta una hora antes y durante el suceso, para luego pasar a un crecimiento en la señal de desviación que corresponde con una sensación de pesar profundo. Realmente interesante.

Quizá no hayamos perdido del todo el comportamiento gregario grabado en nuestro cerebro reptiliano y el instinto primario que nos alerta de los peligros.

Este artículo ha sido publicado por el autor en Suite101.net