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Cuando la máquina supera al hombre

Manuel Blázquez - Ciencia Fringe

1 de Abril de 2012

Nos lo han mostrado muchas veces en el cine. Habrá un momento en el que el hombre se ve superado por la máquina que él mismo ha creado y en ese momento comienza su declive. Ese momento ha sido denominado LA SINGULARIDAD. Quizá ya se ha producido y tardemos tiempo en conocer sus efectos.


La tecnología ha sido creada por el hombre para mejorar sus condiciones de vida. Cualquier invención o innovación tecnológica pretende cubrir una necesidad humana. Y por este motivo el hombre lleva desde sus primeros tiempos creando herramientas e inventando máquinas.

¿Cuáles son los precedentes históricos?

La historia moderna de la tecnología se inicia con la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX, considerada en el ámbito técnico como la generación cero. Después, ya iniciado el siglo XX, le siguieron dos generaciones de máquinas caracterizadas por la incorporación de válvulas de control que posteriormente evolucionaron en rapidez de cálculo y menor consumo con la incorporación de dispositivos de estado sólido o semiconductores.

La invención del transistor y su incorporación como célula elemental de cualquier sistema de control, dio paso a los sistemas compuestos por circuitos integrados o “chips”. Bastó una década para crear el primer microprocesador en los años 70. Desde entonces, de forma silenciosa pero entrando en nuestras costumbres como un ariete, la Técnica se ha acelerado hasta el punto de llegar al momento actual, en el que estamos diseñando la quinta generación, la Inteligencia Artificial.

En los laboratorios actuales se está produciendo un trasvase de conocimientos, de la misma forma que enseñamos a nuestros bebés a interaccionar con el mundo exterior. La creatividad del hombre se está trasladando a las máquinas. ¿Podrá en un futuro una máquina ser capaz de crear otras máquinas?

Habrá un momento en el que se produzca la singularidad

Este contexto es el que presenta Ray Kurtweil: el momento en el que, tal y como él lo denomina, “una entidad no-biológica supere en capacidades y alcance a la inteligencia humana”. En este contexto, la inteligencia artificial iniciará procesos de autodiseño propio en ciclos más rápidos y mejores que los que podamos llevar a cabo los humanos.

En este instante, se producirá lo que los expertos llaman la singularidad. Y por tanto, el final de la lista de generaciones de hitos tecnológicos iniciados por el hombre.

El término singularidad fue acuñado por John Von Neumann, el padre de la arquitectura de los computadores, para definir el progreso técnico de la década de 1950. Posteriormente, otros científicos como I.J. Good o posteriormente, Vernor Vinge en la década de 1980 emplea la expresión para definir la superación de las máquinas, situando el acontecimiento en la tercera década del siglo XXI.

Las capacidades humanas y tecnológicas

Teniendo en cuenta que el mayor supercomputador actual, el Tiahne-A1, es capaz de realizar 4,7 miles de billones de cálculos por segundo, lo que se entiende por 4,7 petaFLOPS, está muy cerca de alcanzar las capacidades de cálculo de un cerebro humano. El cerebro, aunque muchos expertos aseguran que tiene un rendimiento del 10%, bastante mejorable por otra parte, posee actualmente una capacidad de cálculo de varios centenares de exaFLOPS, es decir, aproximadamente unas 10.000 veces más que Tiahne-A1.

Este breve cálculo avisa de la aparición de la singularidad en un par de décadas. También es verdad que una cosa es que una máquina realice mejor y más rápidamente una determinada tarea que un hombre, y otra cosa es que incluso la máquina en medio del proceso de la tarea sea capaz de cambiar la estrategia del proceso motu proprio porque considere más adecuada una diferente trayectoria.

Es decir, se pueden hacer mejor una tarea automática, pero eso es diferente de poseer la capacidad de concebir ideas para el diseño de tareas.

A pesar de todo, Kurtweil pronostica que “para el 2030, mil dólares de computación serán aproximadamente mil veces más poderosos que el cerebro humano”, justificando su afirmación con el concepto de la integración de las máquinas y sistemas en un todo. Algo similar a la inteligencia colectiva de un enjambre o de un hormiguero.

El crecimiento exponencial de la Tecnología

Una de las tesis que sostiene Kurtweil para potenciar sus afirmaciones, es el hecho de que el avance técnico sigue una progresión exponencial. Esto indica que a lo largo del siglo XXI, en comparación con el ritmo de avances técnicos precedentes, no se dará un salto de 100 años sino de 20.000 años.

El desconocimiento de la enorme aceleración en la cadencia de la evolución técnica es algo particular de la Sociedad, según Kurtweil. Las personas observan hitos discretos. Esto supone tener una visión muy corta de la exponencial aludida anteriormente. Si se miden tramos cortos, parecen rectos y esto se observa como un avance lineal. Esto es similar a observar el horizonte. Parece que se encuentra en una recta, pero en realidad toda la superficie que observamos frente a nosotros pertenece a un plano curvo, el de la superficie terrestre.

La ciencia y la ficción

Los argumentos sostenidos por Ray Kurtweil, ya han sido recreados en otras obras literarias de enorme éxito como Blade Runner - o mejor dicho, el best-seller “Sueñan los androides con ovejas eléctricas” de Phillip K. Dick -, o incluso la serie de televisión “Galáctica, estrella de combate”, en la que se ofrece un escenario en el que las máquinas se rebelan contra sus creadores creando una nueva raza de seres artificiales con conciencia.

Ciencia o ficción, la realidad es que la singularidad es un acontecimiento que de alguna u otra forma, todos los seres humanos alguna vez se han planteado como posible. ¿O quizá no?

Este artículo ha sido publicado por el autor en Suite101.net