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Supervolcanes, amenazas globales

Manuel Blázquez - Ciencia Fringe

1 de Abril de 2012

Un supervolcán es quizá una fuerza natural de capacidades destructivas globales, equivalente a un impacto de meteoro desde el espacio. Lo que en principio de la historia de la Tierra pudo ser la caldera donde se creo la vida, hoy pueden ser quienes la destruyan.


En abril de 2010, se produjo en Europa un acontecimiento asombroso. El volcán islandés Eyjafjallajökull reventó y provocó un penacho de humo y partículas volcánicas en suspensión de 16 kilómetros de altura. El viento hizo el resto. Trasladó paulatinamente la nube volcánica hacia el continente europeo, que dista 3.000 kilómetros. Desde el norte de Galicia hasta el valle del Rhin, la densa nube colapsó el sistema aéreo europeo. Afortunadamente, solo se contaron pérdidas materiales en Islandia y económicas en el negocio de las aerolíneas.

Tambora, el precedente histórico registrado de un supervolcán

Casi doscientos años antes, en 1815, en el otro extremo del mundo, se produjo un acontecimiento similar pero de enormes proporciones. Una de las islas menores de la Sonda, en el extremo de Indonesia, la isla de Sondawa es toda ella un volcán, el Tambora. Con 60 kilómetros de diámetro en la base, 8 kilómetros de diámetro de caldera y un kilómetro de profundidad, el volcán Tambora se eleva casi 3.000 metros sobre el nivel del mar.

La erupción fue de tales dimensiones que las cenizas del volcán formaron una capa de 3 metros de altura en una superficie de 500.000 kilómetros cuadrados alrededor del epicentro. Prácticamente la superficie de todo el territorio español, el doble de Ecuador o casi la mitad de países como Perú, Venezuela.

En París se registraron depósitos de un centímetro de ceniza volcánica del Tambora. Ante tales cifras no es de extrañar que el mundo se sumiera en penumbra durante dos días. Se le llamó “el año sin verano” y verdaderamente provocó un cambio climático transitorio durante dos años.

Este tipo de erupciones proviene de los denominados “Supervolcanes”. En el caso de Tambora, se encuentra en un extremo del llamado cinturón de fuego, que circunda completamente la línea de costa del Océano Pacífico. De hecho, tanto los terremotos de Japón en 2011 como de Chile en 2010, forman parte de los estragos provocados por la inestabilidad de la placa tectónica del Pacifico.

Yellowstone, la caldera de un supervolcán

El parque nacional de Yellowstone en Estados Unidos, es de por sí la caldera de un supervolcán. Se puede observar cómo la caldera, desde el espacio o desde el mismo Google Earth, está formada por un circo de montañas alrededor del parque. Su epicentro se encuentra en las coordenadas [44°36′N 110°30′O]. Forma aproximadamente un cuadrado de un grado terrestre de lado, lo que significa que su extensión es de aproximadamente 9.000 kilómetros cuadrados, extendiéndose por parte de los estados de Wyoming, Idaho y Montana.

Los estudios sobre el terreno han determinado que ya ha entrado en erupción en alguna ocasión. Sus características geotérmicas ofrecen datos de una súper erupción hace poco más de dos millones de años aunque la más reciente se dio hace 640.000 años.

¿Por qué se piensa que pudiera entrar en erupción el parque Yellowstone?

Todos los acontecimientos geológicos son impredecibles. Ya el simple hecho de que la última erupción de Yellowstone se diera hace más de medio millón de años, da una idea de lo improbable de la situación. No obstante, hay algunos datos que han puesto en alerta a los científicos.

El primero de los indicios es la creciente elevación del terreno debido a la presión del magma bajo el suelo del parque, a razón de entre 4 y 10 centímetros anuales. Además, recientemente entre 2003 y 2004, se produjeron movimientos sísmicos y la aparición de fumarolas según el informe emitido por el Observatorio Vulcanológico de Yellowstone.

El propio observatorio, en colaboración con la Universidad de Utah y el US Geological Survey, emitieron un informe acerca de los acontecimientos sísmicos del 5 de febrero de 2010, en el que se indicaba que el parque había estado sometido a 1.778 seísmos con una magnitud acumulada de 4,4 grados en la escala Richter.

No obstante, en un informe posterior de febrero de 2011, el parque se encontraba dentro de la normalidad aunque se han dado recientemente 57 terremotos, el mayor de los cuales ha tenido una magnitud de 2,3 grados.

El supervolcán español

El archipiélago canario se asienta sobre el margen occidental de la placa africana. Desde sus orígenes, la actividad volcánica es habitual en las islas. Basta acercarse a Timanfaya, en la isla de Lanzarote y asomarse a la boca del volcán activo para comprobarlo.

El mismo Teide en la isla de Tenerife, es un volcán durmiente. Pero todo el archipiélago en sí es una enorme caldera sometida constantemente a actividad sísmica. Desde enero de 1990, el Instituto Geográfico Nacional perteneciente al Ministerio de Fomento español, tiene contabilizados en el catálogo sísmico 1.478 terremotos en un área circular de 100 kilómetros de diámetro que inscribe las siete islas.

Si bien es cierto que tan solo 12 de los 1.478 terremotos han sido de una magnitud mayor de 4 grados en la escala Richter, preocupa el hecho de que 10 de ellos se hayan producido desde el año 2003 hasta 2011. Además, el número de registros ha aumentado significativamente en este periodo, tal y como se puede observar en la gráfica.

Se trata de una elucubración pero sí es cierto que si se produjera un cataclismo sísmico en el archipiélago canario, algunos científicos aseguran que la actividad energética del supervolcán equivaldría a 1.000 bombas atómicas. El tsunami provocado por tal erupción, sería de una altura de 500 metros y podría llegar en unas horas a la costa americana al otro lado del Atlántico.

Este artículo ha sido publicado por el autor en Suite101.net