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Datos aciagos sobre el cambio climático:”Peor de lo que estimamos”

Manuel Blázquez - Ciencia y Tecnología

28 de Abril de 2013

“Me equivoqué con el cambio climático, es aún peor de lo que pensábamos”, así de contundente se ha mostrado Sir Nicholas Stern, economista británico e impulsor en 2006 del Informe Stern sobre cambio climático.


En dicho informe, Stern definía el cambio climático como una externalidad, es decir, el efecto de la producción o del consumo de algunos agentes sobre la producción o consumo de otros, por los cuales no se realiza ningún pago o cobro. Desde un punto de vista económico, Stern apuntaba a una terapia ante el efecto negativo del cambio climático, basada en el desarrollo de tecnologías de bajas emisiones de carbono, como la mejor opción económica. La consecuencia del cambio climático, elevando a factibles los cambios económicos sugeridos dejaban en 30 años un planeta con una elevación de entre 2 y 3 grados de media. Debido a este informe, Lord Stern fue galardonado en 2010 con en los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático. Tres años después de recibir el galardón, reconoce que se quedaron cortos.

Una vez que se aplican los datos actualizados de los últimos seis años a los modelos de cálculo que Nicholas Stern utilizó en el informe, resulta que es muy posible que el planeta incremente a 4ºcentigrados la temperatura media, dada la incapacidad de absorción de tanto CO2 como el que producimos.

Según sus propias palabras “Mirando hacia atrás, he subestimado los riesgos. El planeta y la atmósfera parecen estar absorbiendo menos carbono de lo que esperábamos, y las emisiones están aumentando de forma alarmante. Algunos de los efectos están llegando más rápido de lo que pensábamos. De haber conocido el camino de la situación evolucionaría creo que hubiera sido un poco más contundente en mis conclusiones. “

La migración de animales, un hecho que es una evidencia

Desde la web del museo de Historia Natural británica, se hace esta afirmación “La migración hacia el norte de los mamuths fue causada por un periodo de calentamiento global. El hecho de que especies como las libélulas estén de nuevo diseminándose hacia el norte es una evidencia de que estamos en pleno inicio de un nuevo periodo de calentamiento global”.

El anterior calentamiento dio lugar a desajustes en las corrientes oceánicas que provocaron justo lo contrario, una era glaciar. Durante miles de años, el suelo de los países de toda Europa al norte de los Pirineos, media Rusia y China, Canadá y la mitad de los Estados Unidos, quedaron sepultados bajo tres mil metros de hielo compacto.

Evidencias globales de hoy, desastres de mañana

Hasta ahora, en los últimos 100 años hemos sufrido una subida de temperatura media de aproximadamente 0,3 grados centígrados pero las consecuencias han sido desastrosas. Quizá es difícil correlacionar año a año los efectos del aumento local de lluvias, si nieva con más intensidad, si es más seco el tiempo en verano o si han aumentado las inundaciones. Pero existen evidencias globales que apuntan a ello.

Cada verano el hielo Ártico retrocede en mayor extensión.

La siguiente fotografía de la NASA fue tomada el pasado Septiembre. La línea amarilla es la línea media de situación mínima del hielo durante los pasados 30 años. Todo ese hielo convertido en agua está haciendo que el nivel del mar esté subiendo un 60% más de lo esperado. Los efectos se basan en tres factores el derretimiento del hielo en Ártico y Groenlandia, la fusión del hielo de la Antártida y la dilatación del agua por el aumento de la temperatura.

Teniendo en cuenta que a este ritmo la placa de hielo que cubre Groenlandia podría derretirse por completo en menos de 10 años, se estima un aumento del nivel del mar en 7 metros, lo suficiente como para sumergir ciudades como Londres, Los Ángeles, Barcelona y Nueva York. Para comprobarlo, simplemente entre en Flood Map, http://flood.firetree.net/, una aplicación de Google que permite inundar el mundo, donde se puede observar el cambio de la línea de costa en función de los metros de elevación del mar.

Habrá menor número de tormentas pero más devastadoras

Esto es lo que piensan Del Genio, un climatólogo del Instituto Goddard de la Nasa para el Estudio del Espacio (GISS). Prueba de ello es la observación de cómo año a año las tormentas tropicales del Atlántico cada vez adquieren más potencia y suben a latitudes más septentrionales. En 2011, ocurrió algo con pocos precedentes: un huracán, Irene, se formó en el Caribe y llegó debilitado como tormenta tropical a Nueva York. Pero en 2012, Sandy llegó hasta el mismo Nueva York con fuerza de huracán.