NOTICIAS DE LA CIENCIA

Canal de noticias de la NASA Canal de noticias de MUY Interesante Canal de noticias del NOAA - Vigilancia atmosférica

NOTICIAS DE LA INGENIERIA

IEEE Spectrum magazine PING - Proyectos de Ingeniería

Artículos destacados en Ingeniería y Ciencia



Carl Sagan, el hombre que dirigió nuestra mirada hacia las estrellas

Manuel Blázquez - Ingeniería y Ciencia

30 de Marzo de 2012

Pocos hombres han pasado a la historia por su contribución a la Humanidad. Carl Sagan ha sido el gran divulgador y dinamizador de la Ciencia Espacial del siglo XX. Gracias a él, toda una generación de niños que en los años 80 y 90 se interesaron por la Ciencia. Hoy son los hombres y mujeres científicos, ingenieros y aficionados a la Astronomía que continúan avanzado con su obra.


En 1972 se lanzó la sonda espacial Pionner 10. Su misión, un viaje sin retorno, consistía en atravesar el cinturón de asteroides y alcanzar la órbita de Júpiter. En su encuentro con el planeta gigante en 1982 tomó fotografías e importantes datos acerca de su composición y temperatura.

La nave siguió funcionando y se acercó a Neptuno antes de salir del Sistema Solar. Actualmente, sigue su camino hacia la estrella Aldebarán en la constelación de Tauro, donde llegará dentro de más de un millón y medio de años.

El diseño de un mensaje de la Humanidad

Desde el punto de vista científico, la misión fue un éxito. No obstante, no fue diseñada únicamente para llevar a cabo este logro. La nave llevaba consigo adherida una placa con ciertos dibujos. Entre ellos, se mostraban las figuras de un hombre y de una mujer, nueve gráficos que representaban los nueve planetas del sistema solar, dos dibujos de sendos púlsares cercanos al Sistema Solar con una combinación binaria correspondiente a su secuencia de pulsos y una representación característica de una molécula de hidrógeno, la más abundante en el Universo.

En el tercero de los nueve planetas dibujados, se mostraba una línea curvada y una pequeña nave al final de la línea. ¿Qué significado tenían estos gráficos? El diseño fue ideado por un joven científico, Carl Sagan cuya persistente idea de encontrar vida más allá de nuestro planeta fue una constante a lo largo de su existencia. El diseño constituía un mapa del tesoro para que si cualquier civilización extraterrestre inteligente interceptaba la sonda, supieran encontrar el camino de vuelta hasta nosotros.

A lo largo de su vida, Carl Sagan dedicaría parte de sus esfuerzos en la búsqueda de inteligencia extraterrestre, fruto de los cuales fue la fundación del SETI.

La pasión por la astronomía

Carl Sagan nació en Nueva York en 1934 en el seno de una familia de origen ruso. De pequeño descubrió una idea que le marcaría para siempre. Todas las estrellas que se ven en el cielo son soles que se encuentran a mucha distancia. Años más tarde, en su obra “Cosmos” contó una historia antigua similar. El pueblo nativo americano de los Anasazi creía que el cielo estaba lleno de mundos lejanos y que su brillo en la noche procedía de las hogueras que encendían los pobladores de esos lugares distantes.

Ingresó en la Universidad de Chicago donde se doctoró en Astronomía y Astrofísica en 1960, trabajando para el Dr. Gerard Kuiper, padre de la planetología moderna y quién sugirió la existencia de un cinturón de material de desecho del Sistema Solar que actualmente lleva su nombre.

Tras pasar como investigador y profesor en la Universidad de Harvard, obtuvo una cátedra en la Universidad de Cornell, donde también dirigió el Laboratorio de Estudios Planetarios. El JPL, Jet Propulsion Laboratory, le contrató como científico asesor en la misión Mariner hacia Venus. Sagan determinó el efecto invernadero como causa de la densa atmósfera del planeta y sugirió en un artículo una situación similar en la Tierra si ocurriera una guerra nuclear.

En las instalaciones de la NASA del JPL, trabajó también en el diseño de las naves Viking y Mariner 9, que posteriormente aterrizarían en Marte, en la misión Voyager en la que también se incluyeron discos con sonidos de la Tierra y en la misión Galileo hacia Júpiter en 1989.

Un fantástico divulgador científico

La mayoría de los niños que en los años 80 pudieron disfrutar de la serie “Cosmos, un viaje personal”, quedaron fascinados y, sin duda, quedó impresa la huella de Carl Sagan de por vida. Hoy en día son aficionados astrónomos, ingenieros, físicos, químicos y algún otro profesor de astronomía. La serie fue vista por más de 500 millones de personas en 60 países diferentes.

Además de la serie, fue autor de un libro homónimo como versión ampliada, y de obras tan conocidas como Contacto, Un punto azul pálido, Miles de millones, Los Dragones del Edén: especulaciones sobre la posible evolución de la inteligencia humana, que le valió para ganar en 1978 el premio Pulitzer, y otras veinte obras más.

Ha sido tal su aportación a la divulgación de la Ciencia y en especial, la Cosmología y la Astronomía que se escribe a menudo de él como “el científico que hizo el Universo más fácil de entender para la gente corriente”.

Un declarado agnóstico

Por su carácter científico de búsqueda de la verdad a través del empirismo, no cabía en su cabeza la idea de un Dios todopoderoso. En una ocasión llegó a decir que “No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencias, están basadas en una enraizada necesidad de creer”. Esto le supuso no pocas críticas desde instituciones religiosas.

No obstante, preguntado en una conferencia acerca de la existencia de Dios, respondió que el concepto mismo de creencia en su existencia, “evita roces sociales pero no ayuda a encontrar la verdad”.

El Dr. Sagan sufrió de una enfermedad de la médula ósea rara llamada mielodisplasia. Las complicaciones de la enfermedad le causaron neumonía de la que falleció el 20 de diciembre de 1996.

Este artículo ha sido publicado por el autor en Suite101