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IoT, el Internet de las Cosas o la nueva frontera de la técnica

Manuel Blázquez - Ciencia e Ingeniería

16 de Enero de 2013

Internet of Things o el Internet de las Cosas, sale de su cascarón embrionario para formar parte del nuevo panorama tecnológico. Redes, dispositivos inteligentes y usuarios se mezclan en el mismo medio donde aparecerán nuevas costumbres y hábitos sociales.



La revista de los Ingenieros del mundo, IEEE Spectrum acaba de publicar un artículo en el que se desvelan las claves para el nuevo horizonte de Internet. Lo primero es que nada será igual a lo que hasta ahora conocemos.

La visión que hasta hace unos años se ha tenido de Internet es más parecida a una sopa de recursos estructurados de fácil acceso accesibles desde todos los ordenadores del mundo. Esto ya está cambiando. De hecho ya está puesto en marcha el nuevo nombre al que hemos de acostumbrarnos. Cuando quiera acceder a la red, ya no dirá que entra en Internet sino que accede al IOT, el Internet de las Cosas o del inglés “Internet of Things”.

Y la siguiente fase para el cambio ya está en marcha: un mundo poblado de dispositivos inteligentes equipados con todo tipo de sensores e identificadores de radiofrecuencia en conexión y conectados a la red sin ninguna intervención humana. Y estamos hablando de mñas de 5 mil millones de dispositivos según augura para 2020 Dave Evans, un visionario de Cisco System.

La idea no es nueva y apareció por primera vez en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en 1999 como una idea primigenia. Para estar en Internet actualmente basta con tener una conexión y voluntad humana de hacerlo. En el Internet de la Cosas, son las cosas las que pueblan Internet y para ello la condición necesaria es disponer de un medio de identificación por radiofrecuencia RFID o al menos un código QR para ir empezando.

El ejemplo de la compra en familia

Imagínense que un día cualquiera, por ejemplo, un sábado por la mañana deciden ir al hipermercado para hacer la compra semanal. Entran en el gran almacén con el carro vacío y probablemente con los niños subiéndose encima de él. Y lista de la compra en mano empiezan a meter cajas, blisters y todo tipo de envases con los productos que son necesarios.

Todos y cada uno de los envases tienen adherido o grabado un pequeño chip que emite constantemente una frecuencia, algo así como una señal electromagnética a modo de sonar. Se puede decir que una vez lleno el carro, aquello es como un emisor de multifrecuencias, vamos una tropa de ambulancias cuyas señales no se pueden oír, pero que se pueden detectar.

En ese momento, se dispone a ir hacia la zona de cajas y ¡¡¡ sorpresa !!!, NO HAY CAJAS NI CAJERAS. Eso sí un gran arco de salida, como que se ponen en el final de las etapas ciclistas nos muestra el cartel de Salida. La familia pone dirección hacia el arco y una vez que pasan debajo de él, les sale por un dispensador la lista de lo que llevan en el carro. La madre acerca su cara a un lector de iris o el padre pone su pulgar sobre un detector de huellas digitales y directamente se ha formalizado el pago de la compra. Y salen tranquilamente del hipermercado para subir la compra en el coche que está aparcado en el parking.

¿Qué es lo que ha ocurrido? Sencillamente que el simple hecho de pasar debajo del arco supone que éste haya leído de forma remota todos y cada uno de los artículos, haya enviado por Internet esta lista a la central de las oficinas del supermercado y desde esta central hayan enviado la lista con los precios de vuelta al arco. El hecho de dejarse leer una parte del cuerpo, ya sea el iris o la huella digital, es un hecho válido como medio de pago. Probablemente incluso, el usuario de este sistema también tenga alojado de forma subcutánea un pequeño chip con sus datos bancarios con lo que incluso podría no hacer ni falta la presentación frente al lector. El arco leería también al usuario ya que su sola presencia en el supermercado portando objetos de su interior se considera como voluntad de comprar y por tanto, de pagar la compra.

Desde el punto de vista técnico, todo serán cosas: dispositivos lectores, elementos marcados con un RFID y usuarios. Extiendan ahora este ejemplo común a cualquier actividad profesional y verán como Internet será un medio, un océano donde todo está interconectado.

El presente del IOT

Actualmente ya hay sistemas de este tipo en funcionamiento en áreas como el transporte o la vigilancia. De hecho, muchos vehículos disponen de sistemas que monitorizan las funciones internas y alertan a los propietarios sobre las necesidades de mantenimiento. Muchas casas de Washington DC y de Maryland pudieron tener electricidad en dos días después del huracán Sandy gracias al aluvión de señales de “sin suministro” detectadas por los sensores de sus teléfonos y enviadas a los puestos de monitorización de las centrales eléctricas, quienes reconectaron las redes de suministro para que les llegara electricidad salvando los tramos de línea sin servicio.

Un destacado miembro de la sociedad IEEE, Oleg Logvinov, director de desarrollo de mercado de la División de convertidores de potencia e industriales de la empresa STMicroelectronics ha indicado que “la integración de sensores y actuadores en la nube será una de las áreas que definan el devenir de las industrias asociadas al IOT”, definiendo claramente quienes son los encargados de poner en marcha algo que seguramente sea imparable. “El empleo de acuerdos y la implantación de la estandarización es clave para la buena marcha del IOT”, añadió.

IEEE ha comenzado a dar los primeros pasos en esta línea liderando una nueva tanda de normativas, que de ahora en adelante les empezarán a sonar, las IEEE 1888 o Protocolo de Control de Redes para Comunidades Ubicuas Verdes en referencia a su impacto en ahorro energético, en el seno de un acuerdo global con empresas, universidades y organizaciones industriales de China, quien busca por su parte reducir la creciente demanda energética del país.

Por su parte, Yu Xiaohui, ingeniero jefe de CATR, empresa dependiente del Ministerio Chino de Industria y Tecnologías de la Información ha indicado que las principales utilidades actuales de la IOT en China pasan por su uso extensivo en seguridad alimentaria, en los procesos de fabricación de acero y en las industrias automovilísticas y petroquímicas, en las que ya se están empleado sistemas de seguimiento y trazado mediante RFID. El siguiente paso, según Yu Xiaohui, es la imposición del sistema en las cadenas de suministro, la mejora de los sistemas de fabricación y el control del consumo energético.

En el siguiente video, se puede escuchar las explicaciones de diferentes ponentes acerca del IOT y su futuro en un mundo tecnológico.

Fuente: IEEE Spectrum Magazine