NOTICIAS DE LA CIENCIA

Canal de noticias de la NASA Canal de noticias de MUY Interesante Canal de noticias del NOAA - Vigilancia atmosférica

NOTICIAS DE LA INGENIERIA

IEEE Spectrum magazine PING - Proyectos de Ingeniería

Artículos destacados en Ingeniería y Ciencia

El oscurecimiento global, ¿nos perjudica o nos beneficia?

Manuel Blázquez - Ciencia e Ingeniería

26 de Marzo de 2012

Somos una especie consumista y contaminante, de eso no hay duda. Pero dentro de ese comportamiento descuidado, los científicos han dado con un efecto, que aunque en principio es pernicioso, podría librarnos de efectos aún más terribles debidos al cambio climático.



Hubo un año en el que el clima mundial se enfrió. En 1816 no hubo verano. Se pararon casi todos los mecanismos naturales en el mundo. Las heladas primaverales pasaron en Europa a escarchas estivales y no hubo prácticamente producción agrícola. En el sudoeste de China, las bajas temperaturas en verano dieron al traste con la cosecha de arroz. En Norteamérica, los ríos de la costa este bajaban con témpanos de hielo hasta el mar. ¿Qué pasó en el mundo aquel año?

Sencillamente que la atmósfera se ensució a escala planetaria por la acción de una erupción volcánica de dimensiones colosales. El día 5 de abril de 1815, el monte Tambora reventó y emitió desde Indonesia cantidades ingentes de polvo volcánico, que se diseminaron por todo el globo durante 10 días.

En la retina de todos han quedado impresas las imágenes del volcán Eyjafjallajökull, Islandia, emitiendo un penacho de humo de kilómetros de altura. Las cenizas se esparcieron por todo el continente europeo en tal cantidad que casi toda Europa tuvo que cerrar el espacio aéreo para evitar accidentes aéreos.

Ambos son ejemplos de cataclismos naturales que provocaron la dispersión de una capa de partículas en suspensión que redujeron drásticamente la incidencia de los rayos solares sobre la superficie terrestre. No obstante, este tipo de ejemplos son casos aislados.

Pero desde hace más de treinta años se viene observando una reducción progresiva en la incidencia de los rayos solares a nivel del suelo. Es como si hubiera una fina pantalla que filtrara los rayos solares. Como si se estuviera extendiendo un velo atmosférico que estuviera oscureciendo los efectos del Sol. Los expertos han denominado este efecto como el Oscurecimiento Global.

Las evidencias científicas

En una estación meteorológica convencional se dispone de equipos de medición de variables atmosféricas como pluviómetros, termómetros o anemómetros. En algunos casos también se añaden tanques evaporimétricos. Estos últimos se tratan de vasijas de aluminio galvanizado de 1,21 metros de diámetro y 25 centímetros de profundidad, que se llenan de agua. Una columna interior graduada marca la cantidad de agua que se evapora por efecto del calor solar y las medidas se pueden efectuar en lapsos constantes de tiempo.

Los tanques de evaporación están dispersos por todo el planeta y diversos científicos han observado una reducción progresiva desde hace 50 años, en la cantidad de agua evaporada por efecto del Sol. Observadores de lugares tan distantes como Alemania, China, Australia e Israel han llegado a la misma conclusión: la tasa de evaporación se ha reducido en las últimas décadas. Y por correlación se ha observado que la tasa se reduce entre 2% y 3% por década.

Lo primero que se descartó es un proceso de debilitamiento solar. Gracias a las mediciones de viento solar y de radiación solar desde instrumentos en el espacio, se sigue el patrón del ciclo solar de 11 años. Se ha comprobado que el Sol sigue tan vigoroso como siempre.

Por tanto, la evidencia es clara. Los cielos en la Tierra se están oscureciendo. Entonces, surge otra pregunta. ¿Por qué si los cielos filtran los rayos solares desde hace décadas, la temperatura media de la Tierra no baja?

La paradoja de los gases de efecto invernadero

El cambio climático debido al calentamiento global ya no es una teoría, es un fenómeno comprobado. La actividad industrial humana y la emisión de gases de combustión están elevando la incidencia del efecto invernadero. Esto significa que se han llenado los cielos de partículas y gas que atrapan la radiación solar entre el suelo y el cielo, evitando el escape de calor hacia el espacio exterior. Los científicos han calculado que hacia 2050, la temperatura media del planeta habrá ascendido 2 grados centígrados. Los efectos sobre los océanos y los casquetes polares ya están dejándose ver.

Pero a su vez, los propios gases impiden la entrada de rayos solares y su incidencia en la superficie terrestre es menor. Es decir, los propios productos que potencian el efecto invernadero también limitan dicho efecto. En otras palabras, si no fuera por el oscurecimiento global, el cambio climático hubiera sido más riguroso y la temperatura media del planeta habría aumentado mucho más rápidamente. Los seguidores de esta hipótesis creen que el uso masivo de aerosoles, aunque perjudiciales en algunos sentidos, podrían limitar el cambio climático.

Esta hipótesis no ha sido del todo aceptada por la comunidad científica. Sin embargo, las cifras de temperatura en todo el planeta se elevaron en un periodo corto de tiempo hasta un grado en vastas zonas de Estados Unidos en días posteriores al 11 de Septiembre de 2001.

Después del ataque terrorista al World Trade Center, se cerró el espacio aéreo prácticamente en todo el mundo. La ausencia de estelas en el cielo procedentes de los aviones permitieron la posibilidad de medir la variación en la irradiación solar sobre la superficie y, justo esos días, la medición de la incidencia solar aumentó.

Este artículo ha sido publicado anteriormente por el autor en Suite101.net.