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Se esperan grandes tormentas solares en 2013

Manuel Blázquez - Astronomía y Ciencia

22 de agosto de 2012

Siguiendo los datos de ciclos de máximos solares, 2013 traerá grandes tormentas solares y provocarán fallos en los sistemas de comunicación y eléctrico. La clave, la potencia con la que se produzcan las eyecciones de masa coronal o EMC.


Todas las estrellas producen constantemente reacciones termonucleares de fusión en su interior que se trasladan al exterior en forma de emisión de rayos en todas las frecuencias. Las más útiles para los seres humanos son la radiación de luz visible para poder ver. Pero también emite radiación ultravioleta, esa que tomada con moderación le pone a uno moreno y bronceado.

En caso de no ser tan moderado, las autoridades científicas en materia de salud avisan de que los riesgos son variables. Desde quemarse la piel como muchos de nosotros nos ha ocurrido cada año hasta llegar a ser un firme candidato a melanomas y otras especies de cáncer de piel.

Precaución siempre, pero ¿aun más en 2013?

Hoy mismo, el diario digital mejicano “El mañana” acaba de publicar la siguiente noticia: “El Congreso de Estados Unidos ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que desarrollen un plan de emergencias de cara a estar preparados para «la tormenta solar del siglo». Además, en una resolución parlamentaria, actualmente en trámite, se ha pedido a las comunidades locales que se doten de los recursos necesarios para abastecer a la población de un mínimo de energía, alimento y agua.

Pero, ¿qué es esto? ¿Qué es lo que nos viene encima desde el Sol? Acaso, ¿es eso de la tormenta solar un panorama apocalíptico? No, ni mucho menos. Y además si usted tiene más de once años, ya habrá sufrido este escenario con anterioridad.

Las tormentas solares siempre están ocurriendo, pero su intensidad y por tanto, el flujo de partículas y radiación que el Sol expulsa es una magnitud que varía con el tiempo de forma cíclica. En periodos de 11 años, el Sol pasa por un máximo de luminosidad y por tanto, de actividad, baja hasta un mínimo y vuelve a subir al máximo para empezar un nuevo ciclo.

Una forma indirecta de saberlo es que está comprobado que la mayor recepción de partículas procedentes del Sol, que ocurren por eyección de masa coronal (EMC) tras una erupción solar es coincidente con la aparición de manchas en la superficie de la estrella. Pero no crean que la diferencia entre el mínimo y el máximo es grande. En realidad es insignificante, pero suficiente como para afectar a los sistemas eléctricos y de comunicaciones terrestres.

Aquí está la respuesta al aviso norteamericano, la falta o fallo de comunicaciones de forma repetida a lo largo de todo un año o al menos seis meses. La expulsión de cantidades máximas de partículas que componen el viento solar barre como una onda de choque todo el espacio cercano a la estrella. De no ser por nuestro escudo, la ionosfera, estaríamos muy achicharrados en la superficie de la tierra.

Volviendo a la primera hipótesis, ¿nos quemamos más la piel cuando nos exponemos al Sol cuando éste está emitiendo su máxima radiación? No intente probarlo, ni se exponga más al Sol por trabajar de cobaya. La delgadez de la capa de ozono hace que sea más peligroso tomar el Sol en esta época que hace un siglo.

La tormenta del siglo o del milenio

Y la verdad es que hace un siglo, exactamente en agosto de 1859 ocurrió un suceso irrepetible. Se dio una tormenta solar en ese verano de tal calibre que se vieron auroras boreales en latitudes nada habituales. Los habitantes de sitios como Madrid, Roma, Hawaii o Cuba pudieron en la noche del 27 de agosto disfrutar de un espectáculo solo reservado para aquellos habitantes cercanos a los círculos polares.

De aquel año existen crónicas que indican cómo se quemaron líneas telegráficas tanto en Europa como en Estados Unidos. Por tanto, en este caso témanle más a quedarse sin televisión que a quemarse en la playa siguiendo las instrucciones de la OMS.

A esto es a lo que tenemos que temer realmente, a la pérdida de redes de comunicaciones, a la destrucción de satélites y naves espaciales y al incendio que se podrían provocar en los sistemas transformadores de potencia eléctrica. Y todo porque se dé en la tormenta solar una EMC. En realidad los científicos están de acuerdo en que durante un máximo solar, el número de EMC pueden ser de dos o tres al días con lo que den por seguro algún que otro corte de electricidad.

Imaginénse un sólo mes sin electricidad y por tanto, sin climatización, sin refrigeración, sin agua corriente, sin transportes, sin comunicaciones, sin, sin...... Eso si que es un problema global. Cuando el Congreso de los Estados Unidos suena, agua lleva.