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¿Es la Innovación Tecnológica la solución para la crisis?

Manuel Blázquez - Política y Economía

5 de Marzo de 2012

Pérdida de empleos, cierre de empresas, desertización de la economía. Ante este panorama, quizá es el momento de imponer nuevas ideas y potenciar la innovación tecnológica para superar una situación crítica.


¿Es España un país innovador? Antes de responder esta pregunta es necesario interpretar qué se entiende por innovador. Innovación es todo cambio que, basado en el conocimiento genera valor. Es decir, innovación en el sentido estricto es todo lo contrario de especulación. Y no tiene porque apuntar a invención. Se puede innovar al vender una idea, al mejorar la forma de hacer un producto o simplemente al implementar una ventaja competitiva.

Evidentemente, medir el grado de innovación en un país es complejo pero todos los parámetros convergen en un mismo sentido: el éxito en las cifras económicas. Y esto no significa tener a todos los ciudadanos pensando todo el día cómo mejorar su vida. Eso ya lo hacen. El verdadero reto de la innovación es poner en práctica las ideas.

La educación en tecnología en España

Cualquier innovación tiene como base la Educación. La Educación no solamente consiste en dotar a los estudiantes de un país de datos históricos, métodos matemáticos y dominio de su lengua. Esto, por supuesto es esencial para que una sociedad funcione en el primer mundo.

Pero, la formación clásica no contribuye a generar innovación. El conocimiento de la tecnología de los procesos productivos, del entramado industrial existente, la comprensión de términos como productividad y competitividad, capacidad de exportación, permiten asumir que para progresar se ha de trabajar pero también se ha de reservar parte del tiempo para pensar la mejor forma de hacer las cosas, más rápidamente, con menores costes y con mayor calidad.

Desde 1990, los sucesivos gobiernos han mantenido y reforzado la asignatura de Tecnología, cuyo principal objetivo reside en formar a alumnos de secundaria en el conocimiento de los sectores productivos mediante procesos de fabricación, dispositivos, materiales y recursos.

El impulso institucional y del sector económico

Por otra parte, impulsar la innovación tecnológica no se consigue solamente en las aulas. Como todo proyecto, necesita apoyo institucional y económico. Hace ya dos décadas, Su Majestad el Rey Juan Carlos I de España propuso a un grupo de empresarios crear una organización que contribuyese a promocionar la innovación, el espíritu emprendedor y a incrementar la sensibilidad social por la tecnología.

Ante tal impulso, se creó Cotec, que aunque de origen privado y empresarial, persigue como objetivo un fin común para los ciudadanos españoles. Su razón de ser es singular, ya que no existe precedente en este tipo de iniciativa.

Para cumplir su misión, Cotec ha fijado una terna de objetivos estratégicos de carácter permanente, para monitorizar todas las actividades relacionadas con la innovación. El primero, el apoyo al asentamiento de una cultura tecnológica y de actitud innovadora. Como segundo objetivo, se realiza un análisis constante de los efectos de la innovación. Finalmente, la atracción de la participación y presencia institucional es esencial, ya que son las encargadas de planificar las actuaciones en materia de tecnología e industria mediante las políticas de innovación.

Los agentes interventores en una estrategia de innovación

Desde Cotec, se ha ideado una línea de actuación estratégica basada en el apoyo y promoción de los agentes intervinientes en la modernización tecnológica a través de la innovación. Aunque una actuación directa e inmediata pasa por fomentar especialmente la iniciativa para la creación de nuevas empresas de base tecnológica, es necesario tejer una red de apoyo a la estructura ya existente.

Una estrategia nacional de innovación requiere apoyo político capaz de provocar el crecimiento explosivo del sistema de innovación junto con la adhesión de empresas nacionales que actúen como elementos impulsores tecnológicos. Desde estos dos puntos de partida se energiza la capacidad tecnológica de suministradores y clientes, presentando programas tecnológicos que impliquen al sistema público de Investigación y Desarrollo.

Según indican fuentes de Cotec, la modernización del sistema público de investigación y desarrollo y la transformación de sus estructuras para que sea un soporte eficiente de la competitividad del país, es ya una cuestión de Estado. Existe actualmente una iniciativa en este sentido, la Estrategia Estatal de Innovación (E2I), creada desde el Ministerio de Ciencia e Innovación. Una adecuada dimensión de los grupos de investigación procedentes de la Universidad y del tejido empresarial es fundamental para poder enfrentarse a los problemas tecnológicos de la empresa.

El apoyo a la PYME y al tejido empresarial

Uno de los motores de nuestra industria es la pequeña y mediana empresa (PYME). Las pymes, generalmente asociadas al trabajo autónomo, llevan asociado un riesgo tanto en su creación como en su desarrollo. Por ello, se necesita colaboración entre ellas, como vía de modernización de su tecnología que se materialice en una oferta tecnológica adecuada para mejorar su competitividad.

Desde el plano del tejido empresarial, es muy conveniente cualquier contribución en conseguir la mayor eficiencia de las políticas públicas de fomento a la innovación. Las empresas y sus asociaciones empresariales deberán estar abiertas a experimentar los instrumentos de política tecnológica con objeto de proporcionar información, que conduzca a diseños mejor adaptados a sus necesidades.

La promoción de cualquier acción ha de contar con educación, tecnología y capacidad de trabajo como motores para que la innovación y el espíritu emprendedor sean valores relevantes para la sociedad.


Articulo también publicado por el autor en Suite101.net

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