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Las ideas de la CEO de Siemens-España para proteger a sus trabajadores

Manuel Blázquez - Política y Economía

10 de Febrero de 2012

El crédito de confianza ante la falta de crédito financiero es la última innovación laboral que propone la consejera delegada del gigante alemán para superar la crisis de trabajo que se cierne sobre un país que trata de entender y digerir una reforma laboral.


Si no quiere deprimirse en España, lo tiene claro: no vea los telediarios, absténgase de leer las noticias económicas y procure mantenerse al margen de la política. Pero por una vez, haga una excepción y termine este artículo hasta el último punto. No es muy largo, quizá un poco aburrido y puede que hasta sea susceptible de provocar depresión, pero no deja indiferente.

Esta mañana, en el programa matinal de RTVE “Los desayunos”, Ana Pastor ha entrevistado a Rosa García, consejera delegada de Siemens en España desde el pasado 1 de octubre. Para ponerle en antecedentes, Doña Rosa, nada más aterrizar en el gigante alemán propuso sus 7 reglas de oro para su mandato: luchará por tener a sus trabajadores contentos, cada cliente tiene nombre y apellidos y tendrá su comercial particular, potenciará las energías renovables en España, fomentará la productividad en España mediante innovación industrial, invertirá en la sostenibilidad de las grandes ciudades, potenciará el transporte ferroviario y fomentará las costumbres saludables.

Todas estas reglas de oro no provienen de la madre Teresa de Calcuta. Las presentó una persona del mundo de los negocios, y Doña Rosa si ha llegado donde ha llegado es por entender de negocios. De hecho, Siemens es un negocio mundial que factura más de 9,2 mil millones de euros en el sector industrial, 7,7 mil millones de euros en el sector energético y más de 3,4 mil millones de euros en el sector sanitario a tenor de lo publicado en su informe anual 2011. Industria, Energía y Salud, el eje de las actividades de Siemens. Y de todas estas cifras, la empresa ha sacado en limpio más de 2 mil millones de euros de beneficio.

Pero esta mañana, Doña Rosa, entre respuestas y comentarios de su entrevistadora, ha dicho algo que en época de crisis es un soplo de esperanza para muchas personas desempleadas, en trabajos precarios o con un pie prácticamente en el paro. Ha presentado nada más y nada menos que una nueva línea de crédito para trabajadores. La primera línea de crédito en la que el dinero no es la moneda de cambio, sino la confianza mutua.

Rosa García conoce perfectamente la situación del país. Un país carente de personalidades políticas que aporten ideas innovadoras, un país que sale adelante por el esfuerzo de sus trabajadores. Un país que sale adelante por los abuelos y jubilados de hijos en paro, que alojan a sus hijos de nuevo en su casa y cuidan de los nietos cuando no hay para guardería. Un país que sale adelante por la solidaridad de los vecinos que contribuyen con lo que pueden para sostener a más de una familia que ha caído en desgracia por falta de salud o de ingresos. Un país que sale adelante por los funcionarios a los que se les quita una parte del sueldo sin posibilidad ni de rechistar.

Y todas estas realidades que tienen en común. Algo muy sencillo y muy humano, tienen en común cualquier cosa menos el dinero.

Es curioso, el país sale adelante sin dinero sino con confianza y solidaridad y Siemens propone una línea de crédito de confianza mutua con sus trabajadores. No es una coincidencia.

¿Pero en qué consiste la dichosa línea de crédito de confianza?

Siemens, al menos en España, siguiendo las directrices de la primera de las 7 reglas de la consejera delegada, no despedirá a ningún trabajador. Pero las ventas bajan, los ingresos bajan y por tanto, el trabajo baja. Y, ¿cómo se puede evitar despedir a los trabajadores de Siemens? Con confianza.

Siemens ha hecho cuentas y saben qué el mercado volverá a subir, con cierta incertidumbre pero saben que subirá. Hasta entonces, se recortará el horario de los trabajadores en función de la demanda. Pero, no se tocarán los sueldos. A cambio, Siemens ha conseguido el compromiso de sus empleados de trabajar las horas acumuladas en el crédito de confianza de cada empleado como tiempo extra no remunerado para la empresa.

Si un operario de la división de energía, trabaja 1 horas menos al día hasta que tenga trabajo para rellenar esas horas, pongamos 18 meses, deberá a la empresa en ese periodo un total de 540 horas. Cuando haya que empezar a devolver el crédito, pongamos en los siguientes 18 meses, tendrá que trabajar una hora extra todos los días. En principio, no parece un trato desigual para ambas partes y sobre todo, es creíble y es factible.

Probablemente, si el experimento le sale mal a Siemens, la primera que saldrá por la puerta será Doña Rosa García. Pero hay que reconocer que en innovación laboral y estrategia empresarial, la consejera delegada le ha pegado un repaso a la mismísima reforma de Don Mariano Rajoy.