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Los árboles salvan vidas

Manuel Blázquez - Ciencia e Ingeniería

17 de Enero de 2013

Un estudio revela que vivir en entornos arbolados reduce el número de muertes por enfermedades cardiacas o insuficiencias respiratorias.



Parece increíble pero científicos del Servicio Forestal de los Estados Unidos han observado una curiosa relación entre los árboles y la salud de las personas. Resulta que éstos pueden llegar a reducir los problemas cardiovasculares y las enfermedades respiratorias. Aunque los investigadores no han determinado las razonas del por qué y de cómo la presencia de los árboles pueden llegar a salvar vidas, están convencidos de que existe una correlación según su artículo publicado en el American Journal of Preventive Medicine, una de las más prestigiosas revistas de medicina preventiva.

Según ha indicado Geoffrey Donovan de la Estación de investigación forestal de Pacífico Noroccidental, se suele relacionar índices elevados de mortalidad con causas como el tipo de ingresos o la educación, pero no en la ausencia de árboles en el entorno. “Hemos observado el mismo modelo repetitivo una y otra vez en condados con diferentes estructuras demográficas”, ha añadido el investigador.

Para llevar a cabo el estudio se han observado 1.296 condados en 15 estados durante 18 años y se ha descubierto que la ausencia de árboles aumenta el índice de mortalidad en relación a ciertos tipos de dolencias. Comparando aquellas comunidades que perdieron sus árboles debido a un tipo de escarabajo conocido como el barrenador esmeralda de fresno, el Agrilus planipennis causante de la muerte de más de 100 millones de árboles en los Estados Unidos, con otras comunidades que han mantenido su población de árboles, el estudio ha concluido que las comunidades sin árboles ha sufrido un aumento de 15.000 muertes por enfermedades cardiovasculares y hasta 6.000 muertes por insuficiencia respiratoria.

Los investigadores están tratando de razonar los hechos mediante hipótesis tales como el aumento de la calidad del aire, la reducción de stress, el incremento de actividad física o la moderación en las temperaturas.

Es de sobra conocido los beneficios que suponen vivir en un entorno natural. De hecho, otro estudio apunta a que pasar 20 minutos diarios en el entorno natural reduce los síntomas de TDAH (Transtorno de Deficit de Atención e Hiperactividad) en niños, llegando a veces a conseguirse mejoras incluso mayores que las conseguidas con medicación.

El estudio que este artículo alude puede ser leido en su totalidad en la referencia: Geoffrey H. Donovan, PhD, David T. Butry, PhD, Yvonne L. Michael, ScD, Jeffrey P. Prestemon, PhD, Andrew M. Liebhold, PhD, Demetrios Gatziolis, PhD, Megan Y. Mao. The Relationship Between Trees and Human Health: Evidence from the Spread of the Emerald Ash Borer. American Journal of Preventive Medicine. 2013. 44(2):139–145.

El autor agradece a Jeremy Hance la información proporcionada en la publicación mongabay.com