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Coches eléctricos, una magnífica opción a tener en cuenta

Manuel Blázquez - Sociedad

30 de Marzo de 2012

¿Está pensando en comprar un nuevo vehículo? El vehículo eléctrico ya es una realidad como opción de compra. Sepa las claves sobre ellos.


Toyota fue la primera marca en fabricar masivamente vehículos híbridos. No es extraño ver algún modelo Prius por las calles de las ciudades o por las carreteras, del que los taxistas se han convertido en verdaderos fans. Ya ocurrió con la tendencia del mundo del taxi en la década pasada con el Skoda Octavia que se eligió por aplastante mayoría popular como el coche más versátil y económico.

En este caso, en vez de mirar hacia el consumo exclusivamente de combustible derivado del petróleo, lo que priman son otras cosas como el rendimiento de un sistema dual como el del Prius. El sistema propuesto por Toyota se basa en un motor de gasolina o diesel, como fuente principal de transmisión de potencia a los ejes. El sistema eléctrico actúa meramente como un aditivo de potencia, sobre todo, en las aceleraciones que es cuando el vehículo consume más combustible.

Los sistemas híbridos paralelo

El Toyota Prius, igual que el Honda Insight, pertenece a los vehículos eléctricos conocidos como Sistemas Híbridos Paralelo; ambos modelos representan la primera generación de vehículos que combinan motores de explosión con motores eléctricos. Sin duda, la aportación al medio ambiente ha sido definitiva, no ya porque ahorren en emisiones y en consumo de combustible, como cualquier otro transporte eléctrico, sino porque además están abriendo la puerta de la producción masiva y la venta de vehículos eléctricos al gran público.

No obstante, su dependencia del depósito de combustible es total. No existe forma de recargar las baterías si no es circulando, pues no son sistemas enchufables. La verdad es que mejor que no lo sean, porque, en la actualidad, las infraestructuras en las ciudades y en las estaciones de servicio de asistencia para la recarga de los vehículos eléctricos, es casi inexistente.

Un ojeada al interior del sistema híbrido serie

La compañía norteamericana General Motors, marcó un nuevo registro en la historia en el invierno de 2010, cuando hizo efectiva la venta del primer vehículo híbrido serie, el Chevrolet Volt. Con ello, se iniciaba un nuevo camino en el transporte eléctrico por carretera: los vehículos híbridos con capacidad de recarga exterior de baterías. Su mayor virtud, es poder combinar la recarga de combustible con la posibilidad de ser enchufado para recargar sus baterías.

La tracción es netamente eléctrica. Dispone de un conjunto de baterías de 16 kilovatios-hora, que podrían mantener permanentemente iluminada una lámpara común del salón de casa durante 200 horas. Cuando las baterías están próximas a agotarse, entra en funcionamiento el motor de combustible, pero no para transmitir potencia a los ejes.

Un generador de 55 kilovatios, recibe la potencia del motor de combustión en su eje y produce energía hacia el motor eléctrico. Por tanto, el concepto de transmisión cambia radicalmente, ya no es el motor de combustión el que dirige la tracción delantera, es el motor eléctrico el que impulsa el vehículo.

La ventaja de estos sistemas, según la percepción de General Motors, reside en un buen compromiso entre autonomía y uso eléctrico. GM ha presentado unos estudios, en los que se observa que el 78 por ciento de los vehículos norteamericanos acumulan diariamente, recorridos inferiores a los 64 kilómetros, cifra que coincide, aproximadamente, con la autonomía puramente eléctrica del Chevrolet Volt y que se verá incrementada en cuatro veces más en los próximos meses. Es por esto, que la dependencia de derivados del petróleo, solo se dará para largos recorridos. Para uso local, bastará con enchufar el vehículo mientras esté aparcado.

El futuro de la oferta de coches eléctricos

Los tres sistemas de vehículos con posibilidad de recargar a través de conexión eléctrica externa, los denominados sistemas plug-in – eléctricos con baterías, híbridos con sistema serie e híbridos con sistemas paralelo – saldrán de forma masiva al mercado en los próximos tres años. De hecho, Chevrolet planificó la fabricación de 10.000 unidades del modelo Volt para finales de 2011 y ha previsto 45.000 unidades adicionales a lo largo del año 2012.

Por su parte, Nissan va con más cautela, pero pretende desembarcar a todo trapo, con una previsión de comercialización en 2013 de 250.000 unidades de su modelo Leaf, un modelo eléctrico puro que funciona, únicamente, con baterías con una autonomía de más de 200 kilómetros. Por cierto, ¿han visto ya el anuncio del Opel Ampera que ofrece una autonomía de 500 kilómetros? Dejen pasar tan sólo un año y podrán comprobar que esta será la cifra estándar en todo vehículo eléctrico, al menos de las principales marcas.

Las infraestructuras de recarga eléctrica

Hasta el momento, la red de “electrolineras”, como se conoce popularmente a las infraestructuras de recarga eléctrica, está poco extendida. Esto, supone un importante punto débil en el desarrollo de estos vehículos, cuya dependencia de ese tipo de establecimientos es enorme. Ya se pueden ver en algunas ciudades de España, plazas de aparcamiento en plena calle, dotadas con un dispositivo de recarga. Para los más curiosos, fíjense en una plaza reservada en la calle Alfonso XII de Madrid, justo en su inicio en la Plaza de la Independencia, popularmente conocida como la plaza de la Puerta de Alcalá.

No obstante, la solución podría pasar por, que paralelamente al incremento de la venta y funcionamiento de los híbridos, los ayuntamientos y demás instituciones públicas, pongan en marcha sistemas de conexión extendidos por zonas de aparcamiento, zonas residenciales, comerciales, etc. Pero desde luego, estas instituciones tienen los grifos cortados y terminará por ser los voceros de la iniciativa privada. Tendrán que espabilar porque en menos de un par de años se prevé un parque automovilístico de eléctricos de más de 100.000 unidades.

No obstante, en este sentido, existen algunos ejemplos de adaptación legal de las normativas municipales y regionales, como en el caso de Galicia. En esta región, ya se han aprobado las medidas que imponen la instalación de zonas de carga eléctrica de vehículos, en los inmuebles que sean de nueva construcción.

De hecho, tras instalarse la primera “electrolinera” de Europa en la ciudad de Grobbendonk en Bélgica, con capacidad para recargar 500 vehículos diarios, son cada vez más las iniciativas. En Madrid se aseguró desde el Ayuntamiento para finales de 2011 la instalación de 500 “electrolineras” de uso gratuito. No es que vayan cumpliendo plazos pero la presión popular terminará por forzar algo que todo el mundo ve clarísimo.

En Londres, la previsión del año pasado era la de instalar 1.300 puntos mediante la iniciativa Source London, con una tarifa plana de 100 libras anuales para recargar las baterías. A día de hoy, ya tienen instalados 307 puntos de recargar. Empresas como British Gas ya le están viendo las orejas al lobo y se han sumado a la iniciativa como “partner”. Y se prevé un despliegue mayor para anunciarlo en las Olimpiadas.

No obstante, es más probable que los centros comerciales y otras áreas de diversión, adapten sus aparcamientos con medios de conexión eléctrica como incentivo para atraer clientela. Dado que muchos de los clientes de dichos centros comerciales, suelen estar entre una y tres horas de media en cada visita, se trata de una idea totalmente factible dados los menores tiempos de carga que requiere la actual tecnología.

El problema de la ausencia de ruido en los vehículos electicos

El nivel de ruido en las ciudades, se debe, fundamentalmente, al tráfico rodado. Y es mayor según la importancia de la vía. Al propio ruido que emite un motor de combustión de un vehículo, ha de sumarse el ruido que genera los elementos de rodadura al girar sobre la calzada. Según los expertos, del ruido producido por los vehículos, esta última causa, es la que mayor ruido produce.

Hasta ahora, las diferentes legislaciones y normativas de los países han tratado de presionar a los fabricantes para reducir el límite de la huella sonora que produce un vehículo. De forma combinada, se ha tratado de pavimentar la calzada con materiales absorbentes de ruido, para reducir la intensidad sonora producida por el rozamiento de la rodadura.

Uno de los factores fundamentales del ruido producido por un vehículo, es la velocidad de circulación que establece cuál es el ruido dominante en cada caso. Para una circulación inferior a 30 kilómetros por hora, el ruido dominante es el propio motor de combustión.

Por otra parte, a medida que la vía permite velocidades más elevadas, el ruido de los neumáticos sobresale sobre el resto de los ruidos del motor, aerodinámico o de vibraciones en la estructura del propio vehículo.

El ruido, una cuestión fisiológica

Los vehículos con motor de explosión llevan décadas circulando por calles y carreteras. Si bien es verdad que el ruido que producen afecta a los transeúntes, existe un comportamiento generalizado en la sociedad, que asume el ruido urbano como algo que forma parte de su vida. Y puede ser hasta habitual, sufrir algún tipo de trastorno físico o psíquico debido al ruido del ambiente y no ser conscientes de que el propio ruido es la causa.

El tímpano, es una membrana que vibra en función de la presión sonora producto de una vibración mecánica del aire en su interior. Para todo hay límites y, en el caso del ruido, el límite se fija según parámetros objetivos fisiológicos y se denomina umbral del dolor. La medida límite soportable de intensidad sonora, se cifra entre 110 y 130 decibelios (dB).

Respecto a las emisiones en los vehículos convencionales, el límite de emisión máxima de ruido para turismos es de 70 decibelios y se eleva a 80 dB para el caso de los camiones.

El riesgo de los vehículos eléctricos

Los vehículos eléctricos, transmiten movimiento a las ruedas a través de un motor eléctrico. Por sus características técnicas, un motor eléctrico apenas tiene rozamientos que pudiera generar ruido. En realidad, el eje del rotor del que se extrae el par mecánico, está suspendido en medio del estator mediante rodamientos.

Mientras estos estén perfectamente engrasados, el nivel de ruido es mínimo, y los expertos definen una horquilla de valoración del ruido generado por un motor eléctrico, entre una diezmillonésima y una milésima de la potencia mecánica desarrollada en el eje.

Dado que en ciudad es muy habitual encontrarse con tráfico cuyo valor medio de velocidad de circulación es de 30 kilómetros por hora, las emisiones de los motores son las emisiones dominantes. Pero esta intensidad sonora se elimina o se reduce hasta valores casi nulos cuando el vehículo que circula es eléctrico.

¿Cómo perciben los transeúntes el ruido de los vehículos eléctricos? Si las condiciones que se dan son de baja velocidad, es decir, no es dominante el ruido producido por la rodadura sobre el pavimento, sencillamente apenas lo perciben.

Por otro lado, se da una reacción psicológica en los conductores en el interior de un vehículo eléctrico. Al no existir ruido del motor y al estar aislado el habitáculo interior, el conductor tiende a aumentar la velocidad por relacionarla con el ruido percibido.

La solución pensada por los fabricantes

La circulación, cada vez mayor número de vehículos eléctricos, reducirá la contaminación acústica entre otras fuentes de polución. Pero esto, que aparentemente es algo esencial para la salud pública, tiene su cara B; es decir, los peatones están acostumbrados a que el ruido les rodee y, por tanto, sin mirar el emisor del ruido, son capaces de determinar dónde se encuentra un vehículo, qué trayectoria sigue y a qué velocidad aproximada circula.

Cuando los vehículos eléctricos en desarrollo, pasen a la fase de la cadena de producción de forma masiva, el primer efecto que un transeúnte notará es la ausencia en la percepción del peligro. Esto ha dado que pensar a los fabricantes y la mayoría de ellos, optará por incluir ruidos que permitan la detección de un vehículo en marcha.

El responsable del departamento de acústica de la firma alemana Audi, Ralf Kunkel, ha señalado que en el caso del vehículo nuevo, el Audi e-Tron, ”la solución lógica debería de pasar por investigar sobre la base del sonido familiar que emite un motor de combustión”. En la misma línea, diversos fabricantes de vehículos de combustión como Opel, Nissan y Honda, han previsto para su próxima generación de vehículos híbridos y eléctricos puros, la incorporación de un ruido artificial asociado hacia el exterior del vehículo.

Como cualquier otra medida, esta ya tiene sus defensores y sus detractores. En el caso de los primeros, aluden a cuestiones de seguridad vial para proteger a los peatones de atropellos. Los detractores, piensan que como cualquier cambio social, requiere de una buena dosis de adaptación por parte de los viandantes, pero es una buena oportunidad para reducir la contaminación acústica.

Como se puede observar la polémica está servida. Y aun hay algún que otro detractor que bromea con la incorporación de sistemas que simulen con vapor, la emisión de humos desde tubos de escape de atrezzo. Siempre habrá nostálgicos.

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