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Sociedad y Medios de Comunicación



Un ejemplo de publicidad ingeniosa

Manuel Blázquez - Sociedad y medios de comunicación

16 de Enero de 2013

La publicidad tiene un objetivo, promocionar un producto. Pero de vez en cuando, además resulta divertida e ingeniosa. En esos casos, se agradece el despliegue de talento creativo.


En la redacción hemos recibido hoy mismo un curioso correo de uno de nuestros seguidores que realmente nos ha hecho pasar un rato agradable. Se trata de las fotografías que ha empleado la empresa Colgate para su próxima campaña publicitaria.

La marca Colgate no necesita presentación. Es bien conocida por el público en general y eso es bueno. El problema reside en que ser conocido en un mercado en el que la competencia es amplia y también conocida no es suficiente. Y eso los directivos de la marca lo saben.

Y aquí entra en juego el proceso de promoción de la marca, en el que se tiene que poner a funcionar la maquinaría creativa para que la gente no solamente recuerde el anuncio sino que además lo relacione directamente con el producto.

Nada mejor que poner un ejemplo de todo lo contario para darse cuenta del valor de una publicidad bien enfocada: los detergentes. ¿Qué detergente no lava más blanco? y además ¿cuál no incorpora la última tecnología en lavado como los elementos tensoactivos, las micropearls o los isocianato-endocrotaricos de turno y toda índole de tecnicismos químicos que tan solo los técnicos de laboratorio conocen?

La percepción del público en general es bastante borrosa a la hora de relacionar marca con campaña cuando se trata de desbordar con información trivial mezclada con información ininteligible.

Por eso, cuando uno se tropieza con campañas como la de Colgate no tiene otra cosa de decir que Ole!! por el creativo que ha sabido conectar con el público con una idea simple pero potente, divertida pero sin mermar la confianza en la marca.

Y a continuación, y con permiso de la marca, les exponemos las tres fotografías. Observen que ven de extraño y al final se lo contamos.


Foto 1


Foto 2


Foto 3


¿Se han dado cuenta? Sí, evidentemente es obvio que los tres hombres tienen comida entre los dientes. Sobre eso Colgate tiene mucho que decir, pero observen la mujer de la primera fotografía: !!! Tienen seis dedos ¡¡¡.

Y la segunda foto. Nada menos que una señora con tres brazos y el tercero necesariamente le tiene que salir de la espalda.

Y la tercera. No, no miren a la señora, miren al hombre que carece de una oreja.

Signos tan claros de defecto físico aplicables a un ser humano no son detectables a primera vista si lo que se trata es de condicionar al espectador de un producto dentífrico con los dientes sucios. Ingenioso, ¿verdad?