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¿Cuál es el origen de la palabra Bug?

Manuel Blázquez - Internet y software

30 de Agosto de 2013

El uso de bug como error informático se atribuye a un polilla que hacía funcionar mal un ordenador de mediados del siglo XX pero parece que su origen se remonta un siglo antes.



La jerga técnica, y más aún la relacionada con la informática están llenas de expresiones anglosajonas que normalmente no traducimos a nuestra lengua materna. Palabras como applet, spam, widget, sniffer, hacker, faq, backup, e-mail, plug-in, firewall, driver, y un sinfín de expresiones más se han introducido en nuestro lenguaje de forma natural.

La mayoría de ellas tendrán seguramente un origen, probablemente no tan claro como el que se aplico a la “supuesta” primera recepción fuera de lo común del espacio exterior, la famosa señal “WOW!”, el equivalente al ¡Guau! Castellano. Vamos, que se puede considerar la primera señal recibida con ciertos atisbos de origen extraterrestre. Esto ocurrió en 1977, cuando Jerry Ehman, un colaborador del proyecto SETI, revisaba la impresión en papel continuo de las señales captadas por el radiotelescopio Big Ear. Y ante su asombro, allí mismo anoto la famosa onomatopeya.

Dándose de bruces por un bug

Recientemente, la revista Spectrum del Instituto de Ingenieros IEEE, ha publicado la teoría del origen de la palabra “bug”. Bug, traducido del inglés significa bicho o insecto pero también se aplica en informática al resultado de un fallo o de un error en el proceso de creación de software. Literalmente, Wikipedia define un bug como “Un bug es un error o fallo en un programa de computador o sistema de software que desencadena un resultado indeseado.”

Su origen, hasta ahora, se atribuye a la física y matemática Grace Hopper (nombre curioso, porque en inglés grasshopper significa saltamontes), que trabajaba en uno de los primeros ordenadores, el Mark III, en 1947. Intentando descubrir un defecto de funcionamiento en el ordenador, descubrió que una polilla se había metido en la carcasa, se había situado en un relé y estaba provocando que quedara permanentemente abierto. Cogió la polilla, la pego con papel celo en su consola y nombró al problema de funcionamiento del ordenador como un bug. Desde entonces, miles de programadores intentando compilar programas en ejecución se han encontrado con enjambres y enjambres de bugs y para ello, han tenido que utilizar programas depuradores de errores o “debug”, presentes en cualquier plataforma de programación.

El bug de Edison

Según las investigaciones de Spectrum, la señora Hopper no fue la primera en emplear este término para ese significado, si bien es totalmente cierto que ocurrió como ocurrió. El origen se remonta a Thomas Alva Edison, quien ya empleó la expresión en 1873. En aquel año, Edison se enfrentó a lo que llamó posteriormente un bug, mientras desarrollaba un sistema telegráfico quadruplex para transmitir y recibir hasta cuatro telegramas separados en un solo cable al mismo tiempo.

El sistema, que hubiera hecho ganar mucho dinero a la Western Union, era una idea genial para el momento pero tenía un defecto de diseño que impedía la emisión de uno de los mensajes por el cambio indeseado de polaridad en uno de los electroimanes en uno de los circuitos de conmutación. Existen diversas anotaciones de Edison en 1876 de éste y otros experimentos fallidos de multiplexión en relación con el término “bug” cada vez que algo no funcionaba como se esperaba. De hecho, en una de las anotaciones cuando intentaba construir la lámpara incandescente se puede leer: “Awful lot of bugs still. Let Moses try…to rid us of them.”, que viene a decir, “Gran cantidad de insectos (¿errores?) todavía. Dejemos que Moses intente librarnos de ellos.”

La patente del sistema cuádruple ya estaba solicitada y tuvo que presentar una corrección que denominó “bug trap” o trampa de error. El bug le tuvo entrampado con reclamaciones y juicios hasta que se publicó como patente en 1892.